¿Cómo comunicarnos con los hijos adolescentes?


La adolescencia es una etapa difícil, una etapa que suele provocar muchos enfrentamientos entre padres-hijos. Pero existen formas de minimizar este tipo de conflictos.
La principal tarea de los padres con hijos adolescentes es la COMUNICACIÓN.
Desde aquí, voy a poner algunas pautas de cómo comunicarnos con los hijos adolescentes:
  1. Transmitir mensajes claros y contundentes: No podemos decir a la misma cosa un día “si” y otro día “no”. Tenemos que transmitir mensajes claros para que en la familia se cree una base de confianza.
  2. Transmitir mensajes positivos: decirle un “te quiero”, un “¡qué guapo que estás!”, “que bien que haces las cosas”,… Esto va a aumentar la autoestima de los hijos y se van a sentir valorados, aunque a ellos les cueste demostrarlo.
  3. Aprender a escuchar y responder con un tono positivo: de esta forma evitaremos que nuestro hijo deje de escucharnos y salga del salón dando un portazo.
  4. Escuchar con atención a nuestro hijo: dejar de hacer lo que estamos haciendo y escucharlo y por su puesto al terminar haremos un comentario para que se haya sentido escuchado.
  5. Respeto: no insultar nunca, tampoco ridiculizarlo, y así tu hijo te tratará con respeto.
  6. No pierdas los nervios y no grites: si empiezas a gritar solo vas a conseguir que se aleje más. Si crees que vas a perder los papeles no sigas la conversación y retómala cuando estés tranquila. Podemos decir cosas de las que luego nos arrepintamos.
  7. Evita dar órdenes: “porque lo digo yo”. Explícale tus razones a tu hijo. Es importante que ellos sepan por qué les pedimos que hagan cosas que no quieren hacer, o porque les prohibimos ciertas cosas. Razónale tus motivos.
  8. Anima a tu hijo a participar en las decisiones familiares: esto hace que ellos puedan tomar decisiones y hacerles elegir entre dos o más opciones.
  9. Organizar actividades conjuntas: excursiones, vacaciones. Recuperar el ocio y tiempo libre en familia.
  10. Adopta estilos de vida saludables y comportamientos que den ejemplo: Es importante lograr una coherencia entre lo que predicas y lo que practicas.
Con estas claves mejoraremos la comunicación con los hijos adolescentes y les ayudaremos a prevenir el consumo de sustancias.


David Bisetto. Psicólogo Fundación AEPA
Grupo ARAE

ENTENDER Y ACTUAR ADECUADAMENTE FRENTE A LAS CONDUCTAS INADECUADAS DE NUESTROS HIJOS

"SE CAZAN MÁS MOSCAS CON MIEL QUE CON VINAGRE"



Los problemas de conducta en la población infanto-juvenil son inherentes a su desarrollo y acompañan a su crecimiento, principalmente en las fases y momentos en que deben de asimilar y adaptarse a las nuevas normas sociales y/o de comportamiento que imperan en cada momento y lugar, como pueda serlo el hogar o la escuela. Dentro de este tipo de problema nos podemos encontrar con conductas de tipo desafiante hacia las normas establecidas y hacia las figuras de autoridad, desobediencia, problemas en el entorno escolar, conductas agresivas....

Si bien la existencia de ciertos problemas de comportamiento son como hemos dicho un hecho bastante frecuente e incluso cotidiano, no por ello deja de ser un aspecto importante a tener en cuenta a la hora de educar a nuestros hijos, siendo, hoy en día uno de los problemas que más preocupan a los padres y sobre el que es imprescindible la actuación. No podemos olvidar que en los últimos años han aumentado considerablemente tanto las conductas desafiantes, sobre todo en la adolescencia, como las conductas delictivas y el empleo de la violencia por parte de nuestros jóvenes.

Por otro lado, uno de los principales factores que más influencia tiene en la aparición de este tipo de actitudes, además de otros como la exposición a modelos de conducta inadecuados (compañeros de escuela, televisión...) es la socialización recibida en el propio ámbito familiar, y es aquí dónde, como padres, tenemos la oportunidad y el deber de intervenir para abordar adecuadamente este tipo de conductas cuanto antes y evitar su derivación en un problema de mayor gravedad. En este mismo sentido, ha quedado demostrado en diferentes estudios como el estilo educativo democrático es el que se corresponde con menores problemas de conducta en el niño y adolescente y también con un mayor nivel de competencia social. Las características principales de este tipo de estilo educativo son un alto nivel de exigencia acompañado de un comportamiento altamente receptivo hacia nuestros hijos, compagina altas demandas hacia el comportamiento de los niños/adolescentes, al mismo tiempo que se les dota de autonomía, todo ello mediante una relación afectiva en la que la expresión de las emociones y los sentimientos es una pieza fundamental. Así, las pautas de crianza de este tipo de estilo educativo podrían ser:


  • Establecimiento de normas claras y precisas.
  • Normas adecuadas al momento evolutivo de nuestros hijos y adaptadas a sus posibilidades.
  • Establecimiento de posibles sanciones y/o consecuencias derivadas del incumplimiento de las normas, que el niño conoce de antemano, sabe a lo que se enfrenta en el caso de incumplirlas.
  • Firmeza tanto a la hora de hacer cumplir las reglas como imponer sanciones/castigos.
  • Empleo en mayor medida del reforzamiento positivo ante las buenas conductas que del castigo hacia las inadecuadas.
  • Diálogo abierto con los hijos, a los que se les explica el porque de estas normas y se les deja participar en el proceso.
  • Comunicación asertiva con los hijos y fomenta el diálogo constante.
  • Se da una enorme importancia al afecto y demuestran constantemente el cariño a sus hijos.
  • Se permite al niño participar de su educación como un elemento activo de la misma y no únicamente un receptáculo de normas y obligaciones.


Teniendo en cuenta el estilo anterior, y en el caso de que nuestro hijo/a presente problemas de conducta, una posible intervención por parte de los padres, enmarcaría las siguientes actividades:


a) Establecimiento de límites claros y precisos.

Los límites deben ser siempre perfectamente entendibles por parte de nuestros hijos, siendo expresados de manera clara y en términos adecuados que permitan establecer claramente cuando se cumplen y cuando no. Así, sería más correcto emplear una norma como "tienes que estudiar cada día al menos una hora" en lugar de "debes estudiar más", pues el cumplimiento adecuado de la segunda no queda del todo claro, y fácilmente interpretable de manera muy diferente.

b)Reforzamiento positivo.

Hemos de tener en cuenta que la mejor manera de convencer a un adolescente de que abandone la realización de conductas inadecuadas no es el castigo y la reprimenda, sino motivarle a realizar el cambio, para lo cual hemos de recompensarle por la puesta en marcha de otro tipo de actuaciones mas adecuadas e incompatibles con la realización de la conducta problema. De este modo, el adolescente se sentirá motivado y vivirá el cambio de una manera positiva, implicándose activamente en el proceso.
Para ello, hay que reforzar a nuestro hijo tras la realización de la conducta que esperamos de él y sin hacer referencia a la conducta negativa. "que bien has hecho hoy los deberes, y no como ayer" no sería un buen refuerzo, como tampoco lo sería "te has comido muy bien los guisantes pero te has dejado casi toda la coliflor" El momento en que reforzamos una conducta debe referirse únicamente a esa conducta, y diferenciarse claramente de la señalización de conductas inadecuadas, así, un reforzamiento verbal adecuado sería "Muy bien, esta tarde has estudiado bien, estoy contento" .
El refuerzo positivo puede ser verbal, mediante muestras de cariño, como besos y/o abrazos o mediante la autorización para realizar algún tipo de actividad que se haya marcado previamente como refuerzo a su conducta, por ejemplo, la posibilidad de salir al cine con los amigos el sábado si termina adecuadamente sus tareas durante la semana. Además el refuerzo de be producirse de manera coherente y adecuada a la conducta y también en público, delante de otras personas.

c) Empleo del coste de respuesta.

En ocasiones, además del empleo de refuerzo positivo, es necesario también castigar la ocurrencia de conductas inadecuadas, para ello, deberemos retirar al menor ciertos estímulos positivos y agradables de los que disfrutaba anteriormente siempre que realice una conducta inadecuada, como por ejemplo, la retirada de la videoconsola durante un periodo determinado de tiempo ante la ocurrencia de una conducta agresiva.
La retirada de estos "privilegios" deberá ser acorde a la conducta realizada y debe suponer la retirada de un reforzador que efectivamente sepamos resulta agradable a nuestro hijo, no tiene sentido retirarle la consola a un niño que muestra un comportamiento inadecuado si resulta que apenas juega con ella cuando puede hacerlo.

d) Empleo de consecuencias naturales y lógicas.

Debemos dejar que las posible consecuencias negativas de los comportamientos inadecuados de nuestros hijos tengan lugar, de manera que, si por ejemplo, no acuden a comer a la hora establecida, pasarán hambre hasta la cena, y no les prepararemos un tentempié. Del mismo modo, las consecuencias deben ser lógicas y acordes al comportamiento inadecuado.



"El cambio en el comportamiento y conductas de nuestros hijos pasa, en la mayor parte de los casos, por que nosotros, como padres, cambiemos también el modo de tratarlos"



Mirian Del Álamo Ferrández
Trabajadora Social.

Intervención psicológica en pacientes psicóticos adictos a drogas



En la praxis habitual de los últimos años en el tratamiento de pacientes
drogodependientes, se encuentra de forma habitual la comorbilidad con otros
problemas psiquiátricos como son: los trastornos de personalidad, psicosis,
depresión, etc.
Antiguamente, se tuvo la creencia que la Terapia Cognitiva Conductual (TCC)
no podía llegar a abordar de forma efectiva algunos de esos pacientes como por
ejemplo: los pacientes adictos psicóticos en proceso de rehabilitación y que a pesar
de la toma de la medicación y abandono temporal de sustancias, aún experimentan
los llamados síntomas residuales psicóticos (pacientes que continúan
experimentando síntomas positivos residuales como paranoia, alucinaciones,
delirios, etc.).
Afortunadamente, esta creencia está desapareciendo en estos últimos años
debido principalmente a los buenos resultados que se obtienen al aplicar la TCC
con pacientes en proceso de rehabilitación o reinserción que presentan síntomas
psicóticos residuales. Algunas de estas investigaciones han demostrado que los
pacientes psicóticos que se les administra TCC en comparación con otros abordajes
psicológicos, experimentan efectos beneficiosos como: reducción significativa tanto
en la sintomatología positiva (delirios, alucinaciones, etc.) como en la negativa
(depresión, apatía, etc.), incluyendo incluso la reducción de la ideación suicida,
manteniéndose estos beneficios aún pasado cinco años después de la intervención
(Hansen, 2007; Turkington, 2008). Además, el utilizar en el proceso terapéutico la
TCC reduce el tiempo entre las hospitalizaciones debido a las recaídas así como, del
periodo de la hospitalización ofreciendo una inmejorable relación coste-eficacia en
los tratamientos de estos pacientes (Turkington, 2006). Todos estos resultados tan
prometedores para el tratamiento de población psiquiátrica, se analizaron a través
de un metanálisis de algunos de los estudios más exhaustivos realizados hasta la
fecha demostrando una vez más la eficacia de la adecuación de utilizar como
tratamiento de elección la TCC en población psiquiátrica (Lynch, 2010). Estos
resultados han sido tan prometedores que han tenido repercusión directa en el
National Institute for Clinical Excellence (NHS) del Reino Unido exigiendo en el
sistema nacional de salud la utilización de la TCC como tratamiento de elección
para distintos problemas psiquiátricos como la esquizofrenia tanto en atención
primaria como en secundaria (www.nice.org.uk).
Por todo ello, se nos abre un ventana a la reflexión llena de posibilidades de
elección terapéutica para dar una solución valida a todos nuestros usuarios/as que
presentan problemas psiquiátricos graves y que se encuentran actualmente en
proceso de tratamiento.

El fiscal de menores apoya prohibir que los niños usen móvil con internet

http://www.levante-emv.com/comarcas/2013/07/11/fiscal-menores-apoya-prohibir-ninos/1015367.html


El fiscal de Menores adscrito a la Fiscalía de Valencia, Pablo Ángel Ponce, se mostró ayer partidario de prohibir el uso de móviles con internet a menores de 14 años. Ponce participó en una conferencia en Llaurí organizada por la concejal Eva Padilla y en presencia de la alcaldesa, María José Galán, en la que advirtió a medio centenar de padres y un grupo de adolescentes sobre los peligros que encierran las nuevas tecnologías, en especial para un colectivo tan sensible como el menor.
Ponce, en declaraciones a Levante-EMV antes de la conferencia, aseguró que en el ámbito de las nuevas tecnologías "los padres hemos fracasado porque a nosotros no nos han enseñado cómo usar el teléfono móvil o el ordenador. No lo transmitimos porque no sabemos, porque nos han educado diciéndonos 'no te acerques a desconocidos, no tomes aquello' pero la manera que tienen los menores de relacionarse ha cambiado, ahora son las redes sociales y no hemos podido transmitir a nuestros hijos la correcta utilización del móvil y de internet y sobre todo concienciarles de que es un peligro para ellos", aseguró.
"Lo peor es internet en teléfono, todo lo que se sube a internet deja de tener privacidad y los menores eso ni se lo pueden imaginar. Si un menor manda un vídeo o una foto, deja de controlarla, es como colgarla en medio de la plaza. Luego es imposible recuperarla, ¿dónde vas a Google, a Estados Unidos a reclamarla?", preguntó.
Ponce aseguró que el principal quebradero de cabeza de la fiscalía especializada en este ámbito es la cantidad de denuncias que reciben como consecuencia de fotografías o vídeos de contenido sexual de adolescentes -mayoritariamente chicas- que acaban en internet "porque se la enviaron a su novio, y este a un amigo y cuando tratan de recuperarla ya la ha visto todo el pueblo. Han aumentado muy considerablemente", remarcó. "Antes, -añadió- la mayor parte de estas denuncias provenían de grabaciones de peleas o vejaciones con el móvil, pero ahora son de índole sexual".

Carlos Alós Alzira

“NI CONTIGO, NI SIN TI” LUCHA DE EMOCIONES EN FAMILIA


Como dice la canción “Ni contigo, ni sin ti…” la vida en familia es como esta copla “tiene mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero…”. Se refleja la contradicción de emociones y sentimientos que surgen en las familias en conflicto.
Cuando una familia descubre que su hij@ tiene problemas con las adicciones, una serie de emociones y sentimientos afloran, rabia, ira, confusión, tristeza,... frases como “qué habremos hecho mal” hacen sentir a los padres que el “mundo se nos cae encima” y que no han sido buenos padres. Sienten odio y rabia hacia su hij@, pero a la vez cariño, ternura y compasión.
Hay una confusión interior, el no querer ver, el no saber hacia dónde ir, el querer ayudar y no poder,… y todo esto sumado a las conductas problemas que se desencadenan.
El hij@ empieza a mostrar conductas violentas, a no obedecer, a no cumplir normas, a “no ser el hij@ que era”, a deteriorarse física y psicológicamente, y aquí comienza la copla, el “te quiero, pero te odio”, el “ni contigo, ni sin ti”.
La familia se encuentra en una fuente de estrés constante por la situación vivida, ya que uno de sus miembros ya no es la/el que era. Se vive como una pérdida, en la que se genera un gran vacío y profunda tristeza.
Muchos padres lo experimentan como una de las situaciones más duras que han vivido, un conflicto constante. No entienden que el hij@ que han cuidado toda su vida se comporte así con ellos. Se preguntan constantemente “¿qué hemos hecho mal?”, “¿en qué nos hemos equivocado?”, preguntas que atormentan sus ”cabezas”, y empiezan a aparecer problemas de ansiedad y depresión en la familia, todo envuelto en un manto de dudas y contradicciones. Pasar por este sentimiento de culpa, puede ser positivo, ya que nos permite darnos cuenta de que algo no funciona bien, que tenemos que rectificar acciones y asumir responsabilidades.
Qué hacer ante esta situación en la que nos encontramos confundidos, perdidos, y no sabemos dónde acudir. Hay que pedir ayuda, acudir a profesionales y a centros especializados.
La familia tiene que saber que no está sola en esta situación. Se tiene que sentir acompañada y apoyada por los profesionales, y por otras familias que están pasando por lo mismo.
Aprender a manejar la situación, les ayuda a llevarla mejor. Buscar la raíz del problema nos ayuda a resolverlo y a intervenir mejor sobre él. El quitarse la culpa y buscar soluciones a los problemas, hace que las familias se sientan más fuertes y decidan actuar.
Es importante salir de la atadura emocional en la que se encuentran, esto no significa “desprenderse” del hij@, sino empezar a mirar los problemas desde otro punto de vista, valorando el papel que cada miembro de la familia juega. Dejar los lamentos y los reproches, dejar de vivir la vida desde la situación del hij@.
Desde mi experiencia profesional en este ámbito, decir que cada miembro de la familia debe valorarse y dedicarse a él, para poder llevar mejor la situación en la que se encuentran.
Es el momento de pedir ayuda, y empezar a trabajar con uno mismo, tener un espacio para nosotros, para cuidarnos, para respetarnos, para tenernos en cuenta. Si no hacemos esto, seguiremos en la copla “Ni contigo, ni sin ti,…”.
María de la Huertas Ferrando Fenor
Psicóloga Centro de Día AFAD – Grupo ARAE.