HABILIDADES SOCIALES

Existen muchas definiciones para explicar el concepto de habilidades sociales. Pero todas ellas contienen el siguiente común denominador: 
"HABILIDADES SOCIALES COMO UN CONJUNTO DE COMPORTAMIENTOS EFICACES EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES".
Estas conductas son APRENDIDAS. Facilitan la relación con los otros, la reivindicación de los propios derechos sin negar los derechos de los demás. El poseer estas capacidades evita la ansiedad en situaciones difíciles o novedosas. Además facilitan la comunicación emocional y la resolución de problemas. 
En muchas ocasiones nos "cortamos al hablar", no sabemos pedir un favor, nos cuesta ir solos a realizar actividades sencillas, no podemos comunicar lo que sentimos, no sabemos resolver situaciones con los amigos, o con la familia, puede ocurrir que no tengamos amigos... 
Todas estas dificultades son debidas a la carencia de habilidades sociales. Podríamos añadir muchas otras, todas aquellas que tengan que ver con las relaciones difíciles con los otros. 
Existen unas habilidades sociales básicas y otras más complejas. Sin las primeras no podemos aprender y desarrollar las segundas. Cada situación requerirá mostrar unas habilidades u otras, dependiendo de las características de la situación y de la dificultad de la misma. 
Para empezar a aprender estas habilidades tenemos que conocer primero las técnicas básicas de la comunicación (como la escucha activa, saber presentarse o dar las gracias…) y luego incorporar esas conductas socialmente deseables que son; las habilidades sociales avanzadas  (pedir ayuda, disculparse, convencer a los demás…), habilidades relacionadas con los sentimientos (expresar los sentimientos, comprender los sentimientos de los demás, enfrentarse con el enfado del otro…) habilidades alternativas a la agresión ( negociar, emplear el autocontrol, defender los propios derechos…) y habilidades de planificación ( tomar iniciativas, resolver los problemas según su importancia, tomar una decisión..) .
Todas las personas poseemos y hemos aprendido a lo largo de nuestra existencia y en diferentes situaciones a manejarnos de forma adecuada. 
Sin embargo, siempre echamos de menos alguna habilidad concreta. 
Estos aspectos integrados en uno mismo son fácilmente mostrables en la actividad profesional y personal diaria. El aprender y desarrollar estas habilidades es fundamental para conseguir unas óptimas relaciones con los otros, ya sean familiares, sociales, laborales, etc. Por otra parte, somos más sensibles a las necesidades de los demás y tenemos mejores instrumentos para guiar la conducta y el pensamiento del otro con el comportamiento y con una actitud personal al cambio, lo cual significa que podemos facilitar de esta manera el cambio también en los otros.
  
María Pozo García
Terapeuta Ocupacional
Fundación AEPA Alicante

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