El objetivo es concienciar a jóvenes de entre 15 y 24 años sobre el peligro del consumo de drogas. "Las drogas han desaparecido de la agenda de los medios y eso no quiere decir que hayan dejado de ser noticia o un problema", afirmó en rueda de prensa Ignacio Calderón, director general de la FAD.
Los datos recogidos en el último Plan Nacional sobre Drogas evidencia que, aunque el consumo de drogas ha bajado, España se encuentra en unos índices muy altos y todavía millones de personas son consumidores. A partir de los 14 años, los menores se incorporan al consumo, siendo el ocio juvenil un detonante. Contra esto, Calderón cree que "es muy importante hacer un gran trabajo en educación de valores, porque cuando abran la puerta solos ahí vas a ver si lo que le has enseñado ha sido suficiente"

Las principales amenazas siguen siendo el alcohol, con un 78,3% de consumidores en el último año, de los cuales un 20% reconoce haberse emborrachado. "Hablamos de los comas etílicos como el que habla de que le ha salido un grano, pero es que un coma etílico en un menor es una cosa muy seria", argumentó Calderón. El principal peligro en el consumo de alcohol es que todavía es un acto social. "Cuando te quieres enfrentar a ello es complicado, la gente no lo entiende y no le parece denigrante emborracharse", añade. Tras el alcohol, se sitúan el cannabis y la cocaína. Hay un 36% de nuevos consumidores de cannabis en el último año, más 170.000 personas, de los que 50.000 son menores de edad. El director de la FAD también resaltó que el 95% de los consumidores de drogas lo son de varias sustancias simultáneamente.
#Construye se suma a las 50 campañas que lleva iniciadas la FAD desde el año 1988 y que intentan sensibilizar contra las drogas a la población. Según Calderón, las campañas no son la solución pero sí un elemento clave: "Si antes la respuesta al problema era la prohibición, ahora tenemos que ayudar a los jóvenes a construir actitudes, aficiones, retos... A llenarse de contenido como persona, porque cuanto más contenido tenga, menos espacio tendrá para las drogas".

Fuente: El Mundo