Los efectos de las drogas en la sexualidad


Algunas drogas pueden afectar al comportamiento sexual, a la libido, el placer sexual o causar un cierto desinterés. Otras alteran la respuesta sexual, la erección, la eyaculación y el orgasmo. Eso sí suelen disminuir el placer porque alteran la química de los nervios que regulan la respuesta sexual.

Los que ingieren LSD dicen que es una droga que no estimula el deseo sexual, cuando las condiciones minimizan la sugestión y el placebo, pero cuando toman LSD en un ambiente erótico y el compañero está vinculado intensamente y espera que la sustancia potencie su sexualidad, a veces afirman haber tenido un encuentro sexual largo e intenso.

La mayoría de las drogas de acción central, inhiben el comportamiento sexual, no son afrodisíacos, farmacológicamente son inactivos, y si notan cómo aumenta su conducta erótica es únicamente debido al efecto placebo, como la mandrágora que tiene forma de hombre y obtuvo popularidad en la Europa Medieval.

Una sustancia de acción central es el alcohol, que durante mucho tiempo se dijo que era un afrodisíaco, pero en realidad es un depresor general del cerebro. Los efectos en pequeñas cantidades, en actividades sociales, producen un incremento de la libido porque liberan las inhibiciones por poco tiempo en personas inhibidas, antes de que estén ebrias y resulten incapacitadas. Y las dosis mayores de alcohol bloquean la conducta en general de las personas, incluida la respuesta sexual.

Si el alcoholismo es crónico, el consumo habitual de alcohol afecta seriamente la respuesta sexual en ambos sexos, aunque más en el hombre. No es raro que el hombre que se queja de falta de erección se tome tres copas de alcohol durante la comida, un whisky a media tarde y tres bebidas más durante la cena ... Claro tanto alcohol deprime gravemente la respuesta sexual. Necesita una terapia psico-sexual para que el sexólogo le ayude a reducir considerablemente estas dosis.

Parecidos efectos sobre la conducta y sobre el sexo se producen cuando toman barbitúricos e hipnóticos. En pequeñas dosis no afectan, en dosis más grandes bloquean por completo toda la conducta, incluida la sexual. Disminuye la sexualidad en los seres humanos cuando se abusa del consumo de sedantes.

Otras drogas son los alucinógenos sobre todo el LSD, la marihuana y la MDA, que actúan sobre el sistema nervioso central y se emplean como afrodisíacos. Pueden afectar a la sexualidad por su acción general sobre el sistema nervioso central. El LSD es un alucinógeno poderoso, las personas conservan la orientación y la memoria, se liberan de inhibiciones y el resultado es que se ven inundados por una serie de imágenes y pensamientos que viven con intensidad.

Si tienen relaciones sexuales en este estado de intoxicación no viven un sentimiento intensamente erótico. Suelen describirlo como algo interesante y diferente. Las relaciones suelen depender de cada individuo, pero a menudo son más difusas y se mezclan con otras sensaciones y pensamientos. Experimentan con menor intensidad el orgasmo, y lo viven como si estuviera separado de ellos, como algo de afuera. Si viven un mal viaje experimentan sentimientos de miedo y paranoia.

El HTC o marihuana es más suave, y es un alucinógeno que se toma en pequeñas dosis. A menudo los fumadores de porros dicen que les incrementa sus vivencias sexuales porque están más relajados y bajo los efectos de una ligera embriaguez (high) El MDA es un alucinógeno vinculado a las anfetaminas y parece tener un efecto estimulante sobre la sexualidad. No es un fenómeno aislado, sino que está en el contexto global de los alucinógenos.

Las anfetaminas son estimulantes cerebrales que actúan centralmente y ejercen algunos efectos sobre la sexualidad. Algunos afirman que en dosis muy altas potencia el interés por el sexo y la ejecución del acto. Están más relajados y más confiados, incluso los hay que si se habitúan al consumo de esta sustancia química, ya no pueden funcionar sin ella. Hay estudios que afirman que los que utilizan con regularidad esta droga notan una disminución de su capacidad y de su interés por el sexo.

La cocaína según sus consumidores produce un efecto placentero y excitante. Los adictos a esta droga se preocupan más por su deseo de consumir que de vivir el placer sexual. Informes sobre esta droga nos hablan de que en ciertas dosis estimulan la sexualidad y la realización del coito. Estos son los efectos de la acción de la droga sobre el cerebro y si el adicto consume dosis más altas constantemente, suele enfermar y el interés por el sexo desaparece. Habrá que tener en cuenta la edad, y a partir de la cuarentena...

Por último os hablaré de las que afectan a la conducta sexual de manera indirecta, son las drogas que se utilizan para tratar trastornos psiquiátricos. Los pacientes que toman tranquilizantes y antidepresivos pueden notar cómo mejora su funcionamiento sexual, pero en realidad es que ha disminuido la ansiedad y no es un estímulo sexual. Algunas como el haloperidol reducen la libido y la potencia sexual, y retrasan la eyaculación en algunos hombres.

Fuente: Diario siglo XXI

Desciende el consumo de cocaína, pero crece el de alcohol y tabaco

El alcohol sigue con prevalencias de consumo muy altas, igual  que al nivel nacional, destacando el consumo intensivo por los jóvenes y la baja percepción de riesgo que comporta. Por otro lado, desciende el consumo reciente (últimos doce meses) de cocaína, registrándose los valores más bajos desde 2001. Éstas son algunas de las principales conclusiones que arroja la última Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas de la Comunidad de Madrid (EDADES), que hoy ha presentado el consejero de Sanidad, Javier Maldonado, y la directora gerente de la Agencia Antidroga, Almudena Pérez. Este estudio se realiza entre la población general de entre 15 y 64 años cada dos años y en coordinación con el Plan Nacional sobre Drogas.
La encuesta, realizada entre finales de 2013 y los primeros meses de  014 a 1.930 personas, señala que en los últimos 30 días, el 65,6% de los madrileños han consumido alcohol (63,7% en la anterior encuesta de 2011); el 36,7% tabaco (35,3% en 2011); 7% cánnabis (5,5% en 2011); 8,1% hipnosedantes con receta (4,5% en 2011); 0,6 hipnosedantes sin receta (0,4  enn 2011), y 1,1 cocaína (0,7 en 2011). El consumo de éxtasis, anfetaminas, alucinógenos, inhalables volátiles, heroína y drogas emergentes se mantiene en niveles muy similares a la encuesta anterior, oscilando entre el 0% y el 0,3%.
Del mismo modo, el consumo reciente de drogas, es decir, en los últimos doce meses, se mantiene desde la anterior encuesta de 2011, presentando cifras similares a las registradas a nivel nacional para alcohol, tabaco, cánnabis y cocaína. La tendencia en las dos últimas encuestas (dos últimos años)  es descendiente, aunque el alcohol mantiene prevalencias muy elevadas. Igualmente, el consumo de anfetaminas, alucinógenos, inhalables volátiles, heroína y drogas emergentes se mantiene en niveles similares que en el anterior estudio, entre un 0,1% y un 0,5%.
Destaca el descenso del consumo reciente de cocaína (en los últimos doce meses) en Madrid, con el nivel más bajo desde el año 2001. Ha pasado del 1,7% de 2001 al 1,6% de 2013, pero el descenso es especialmente destacado desde 2007, cuando se situó en el 2,7%.
La edad media de inicio al consumo de sustancias en Madrid es más elevada que a nivel nacional, lo que constituye un dato positivo. La edad media de inicio más temprana corresponde al tabaco y alcohol (16,57 y 17,16 años respectivamente), le siguen los inhalables volátiles y el cánnabis (17,99 y 18,33) y la heroína (19,76). La edad de comienzo más tardía se da en los hipnosedantes sin prescripción médica (32,48).

Fuente: El País

Drogas de gimnasio

Desde hace unos años, algunos grandes traficantes de droga han cambiado de producto. Las penas por traficar con cocaína, heroína o hachís son mucho mayores que las que se imponen por hacer lo mismo con ‘productos para deportistas’ ilegales, aunque también estén repletos de drogas y basuras varias. Pero los beneficios son iguales e incluso mayores traficando con preparados de estos que con las clásicas drogas. De ahí viene todo.
Así que a más vendedores, mayor oferta. Internet está lleno de ‘productos para deportistas’. Pero, cuidado, porque algunos pueden resultar muy peligrosos.
No es nada fácil controlar este ‘mercado’, sobre todo en Internet, donde la compra de productos ilegales -y dopantes- está muy extendida.
Existen complementos a la dieta que son legales, obviamente, pero distinguirlos de los que no lo son es cada vez más difícil. En cualquier caso, para un deportista profesional, estos productos ilegales no pueden ser nunca válidos, pues son dopantes, y no están permitidos en el deporte.

El uso recreativo en gimnasios de productos de estos es lo que está colaborando estrepitosamente a su comercialización y compra masiva, casi siempre sin ningún control. Pese a que los reclamos coloridos y las promesas infundadas son sólo los argumentos de esos artículos.
Cada vez que los detecta, la Aemps  retira los productos irregulares de este tipo tras confirmar que no son más que drogas, pero su ámbito es únicamente España y, aunque retire un producto, desde aquí se puede comprar a través de Internet en cualquier lugar del mundo. La agencia estadounidense del medicamento  hace lo mismo, con la misma suerte que la Aemps. La mayoría de estos productos ilegales provienen de Asia y Sudámerica.
La Aemps ha retirado, por ejemplo, multitud de productos para fisioculturistas que se vendían como alternativas naturales y, sin embargo, contenían esteróides anabólicos, para aumentar la masa y la potencia muscular, casi nunca mencionados en el etiquetado, como Epistabol, Epistane, Episdrol o Dymethaberry Steel Crushers. Este último, presentado como alternativa natural, contenía metasterona o superdrol, principio activo relacionado con la testosterona y asociado a las enfermedades hepáticas que pueden llegar a ser graves, como la colestasis hepática o la hepatotoxidad.
Ojo también con algunas barritas energéticas con altas cantidades de sustancias ilegales, sobre todo esteroides, no declarados en el etiquetado. Y, por supuesto, con algunas bebidas energéticas, algunas equivalentes a la ingesta de 14 cafés en lo que a cafeína se refiere, a lo que hay que añadir otras sustancias como la taurina.
Algunos esteroides o derivados están indicados para uso médico, pero ninguno está autorizado para mejorar el rendimiento deportivo.
Algunos de esos esteroides, en determinados complementos ilegales, han sido sintetizados para que sean más difíciles de detectar en los controles, tanto de drogas como de dopaje. Pero, cuidado, porque el uso de productos con esteroides en su composición conlleva muchos riesgos y, en ocasiones, graves efectos colaterales, como: crecimiento de mamas en el varón, calvicie, infertilidad, impotencia, acné severo, aumento del riesgo de tendinitis y roitura de tendones, tumores y alteraciones hepáticas, aumento del colesterol, hipertensión, problemas de corazón y circulatorios, desórdenes psiquiátricos y, en la mujer, voz profunda, aumento del vello corporal, calvicie o ausencia de menstruación. Un precio demasiado alto a pagar únicamente por ganar masa y músculo, que además se perderá en el momento en que se abandone el consumo de estas drogas.
Resulta bastante desconcertante también que algunos gimnasios, instalaciones donde se presupone que se va a hacer deporte y a cuidar la salud, hayan sido cerrados por ser foco de distribución y consumo de sustancias ‘deportivas’ ilegales.

Ante todas estas circunstancias, lo de siempre: sentido común. En cualquier ámbito, prescinde de los productos que no necesites. Si de verdad quieres hacer deporte y mantenerte en forma, no te compliques la vida. Maltratar tu organismo e hipotecar tu salud únicamente por estética es absurdo.

Fuente: 20 minutos

Los medios europeos no alertan del riesgo sobre las drogas, según una tesis


Las noticias presentadas en medios españoles, británicos, franceses y holandeses no contribuyen a instaurar una imagen de riesgo para la salud por las drogas, según el análisis de 1.500 informaciones de esos países recopiladas en la tesis doctoral de una alumna de la universidad CEU-Cardenal Herrera.
La tesis de María José Rabadán ha estado dirigida por Pilar Paricio y lleva por título "Comunicación, análisis de campañas y del tratamiento informativo en la prensa", según informa la institución académica en un comunicado.
Rabadán ha comparado el tratamiento informativo de las drogas analizando noticias sobre la cocaína, el cannabis, el alcohol y el tabaco en los ocho periódicos con mayor difusión de los citados países.
El caso más destacable, según la tesis, es el de la cocaína y el cannabis, pues la cantidad de noticias con respecto al cannabis es mínima y a pesar de que la cocaína sea la tercera sustancia más recogida como tema principal en las informaciones, esta sustancia es tratada bajo enfoques que se alejan del preventivo, tales como el tráfico de drogas, la incautación de alijos o el consumo abusivo por parte de las celebridades.
Por otro lado, ha señalado que solo el periódico Le Figaro cuenta con un porcentaje más elevado de informaciones sobre drogas en la sección de Salud, mientras que los medios ingleses y holandeses alcanzan solo el 2 % y los españoles el 11 %.
Además, en las informaciones de prevención el encuadre predominante no es el científico o médico, sino que "está más politizado y se presenta desde un punto de vista más institucional".
Así, la autora del estudio explica que los resultados demuestran que la manera de abordar el tema de las drogas no ha variado mucho con respecto a las conclusiones del estudio de la UNESCO sobre el tratamiento periodístico de las drogodependencias en la década de los 70, con unos medios generalistas que "informan sobre las drogas a través de noticias de sucesos y tribunales, dejando de lado la función formativa o educativa".
Como consecuencia, ha señalado, el encuadre ofrecido por los medios no favorece una visión multidisciplinar del fenómeno ni su percepción como un problema de salud, en línea con las recomendaciones de organismos públicos y privados para una información eficaz en materia de drogodependencias.
Explica que las drogas tienen por lo general una presencia reducida en la prensa de información europea, con una media de diecisiete noticias al día en los ocho medios analizados; y que las sustancias con índices de consumo más altos tales como el alcohol, el tabaco, la cocaína y el cannabis cuentan con un encuadre más delictivo que preventivo, a pesar de tener mayor cobertura informativa.
Por otra parte, denuncia que el género periodístico predominante en la prensa sea el informativo, ya que este dato indica una "alta de profundidad en el abordaje de las drogodependencias, ya que los géneros interpretativos o de opinión, que propician una mayor reflexión, son escasos".
La tesis ha recibido la calificación de Sobresaliente Cum Laude por parte del tribunal y se enmarca en la línea de investigación sobre "Comunicación institucional, análisis de campañas y del tratamiento periodístico de la prevención de la drogadicción" de Pilar Paricio, profesora agregada del Grado en Publicidad y Relaciones Públicas.


Fuente: LaVanguardia

Piden una campaña sobre el cannabis porque el 65% jóvenes no conoce sus daños

Luis Núñez, miembro de la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides (SEIC), ha asegurado que es necesaria "una campaña informativa, prolongada en el tiempo, no agresiva, sobre los efectos del consumo de cannabis", dado que el 65% de los jóvenes españoles cree que fumar esta droga no hace daño.
Núñez, durante su reciente participación en Logroño en las XLII Jornadas Nacionales Sociodrogalcohol, ha defendido este tipo de campañas informativas, que no deben ser "de susto", dado que es partidario de que se prolonguen en el tiempo y no ofrezcan imágenes agresivas durante un tiempo determinado.
En una entrevista con Efe, este psiquiatra radicado en Pamplona ha añadido que "uno de los principales problemas del consumo de cannabis es la imagen social que tiene", dado que se percibe que su consumo no es nocivo, como ocurre entre el 60 % y 65 % por ciento de los jóvenes, según el Observatorio Nacional de Drogas.
"El tabaco tiene peor imagen entre los jóvenes que el cannabis y es porque el cannabis no lo ven como algo peligroso al entender que no sienta mal y que no engancha, lo que no responde a la realidad", ha apostillado.
Ha rechazado "la leyenda que existe sobre que el cannabis es una droga blanda" y ha citado algunos de los peligros psicológicos y físicos que existen por su consumo, por lo que es necesario desarrollar ese tipo de campañas informativas, sobre todo en los colegios, para prevenir que se consuma desde edades tempranas.
Sus datos indican que hay adolescentes que con 13 y 15 años se inician en el consumo de cannabis, lo que es peligroso, entre otras razones, porque coincide con el periodo en el que aún se está formando el cerebro y puede tener consecuencias desfavorables en el desarrollo de algunas capacidades cognitivas, además de que afecta a la memoria a corto plazo.
Este tipo de campañas que propone, diferentes a las "agresivas de quince días, con imágenes duras", como algunas para prevenir el consumo de tabaco, contribuirían a disminuir el consumo de drogas a través de "una percepción real de lo que implica consumir cannabis".
Entre el 5 y el 8 % de los consumidores de cannabis pueden presentar síntomas psicóticos, que es un transtorno mental grave, ha precisado Núñez.
A ello ha sumado que hay que tener en cuenta que un brote psicótico como consecuencia del consumo de cannabis puede convertirse en una enfermedad crónica, para la que, en la actualidad, hay tratamientos, pero no una curación definitiva.
Se ha referido a que hay estudios estadísticos "serios" que indican que el consumo de cannabis puede provocar, entre otros efectos, paranoia, trastornos del ánimo, ataques de ansiedad, alteraciones en la fertilidad y de carácter cardiaco y, además, es más peligroso para el pulmón que el tabaco.
"El canuto es la puerta de entrada al mundo de las drogas", según Núñez, para quien es una "incongruencia" que se puedan vender semillas de cannabis legalmente y la producción de esta se considere ilegal.
Su información indica que el cannabis es la sustancia ilegal más consumida en el mundo y se calcula que un 2 % de la población consume a diario esta droga.
Ana Lumbreras, Logroño, EFE

Fuente: El Día
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Baja ligeramente el consumo de drogas ilegales y sube el de las sustancias legales

La última 'Encuesta sobre alcohol y drogas en España' realizada por el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad revela una serie de datos relevantes. Entre ellos, que el consumo de drogas ilegales baja ligeramente, por ejemplo la cocaína, mientras que suben las sustancias legales que provocan adicción como el alcohol o los hipnosedantes.
Estos datos tienen su reflejo en Badajoz. Mamen Gonzaga, técnico de Cruz Roja, indica que según las estadística que ellos manejan, dentro de la campaña 'Con sentido, tu decides', los menores se inician en el consumo de alcohol entre los 13 y los 16 años y también en estas edades tienen su primer acceso al cannabis, una droga que sí aumenta según las encuestas.
De hecho, la estadística asegura que en España cada año ya hay más personas que comienzan a consumir cannabis de las que se enganchan al tabaco y también se extiende la idea de que esta primera sustancia es menos perjudicial.
Fátima Román, de la Asociación para la Atención y Tratamiento de Dependencias y Adicciones de Badajoz, indica que les llegan casos hasta de menores de 15 años que consumen cannabis. «Algunos padres que detectan el consumo, en ocasiones porque hay una multa, se alarman y piden una intervención».
Por su parte, Wenceslao Apostúa, de la Asociación Pacense de Alcohólicos Liberados (Apal) indica que las edades de inicio del consumo son tempranas, pero se mantienen en los últimos años. «La edad de arranque y el consumo se mantiene, pero se extiende el tener menos miedo a otras drogas», asegura el presidente de esta agrupación.
Precisamente este es otro de los datos más graves que revela la encuesta del Ministerio de Sanidad. Según este estudio, baja el riesgo percibido ante el consumo de ciertas sustancias, es decir, los ciudadanos creen ahora que son menos peligrosas que antes. La muestra confirma la opinión del presidente de APAL. Las mujeres tienen más reservas a la hora de probar nuevas sustancias, salvo en el caso de los hipnosedantes, que son más consumidos por féminas.
La técnico de Cruz Roja, por su parte, señala que parte del problemas es que los jóvenes se han «inmunizado». «Debido al exceso de información no sienten el riesgo. Un ejemplo es la gripe A que al principio causaba mucha alarma, pero ahora ante tantos datos no asusta tanto. A ellos les pasa lo mismo».

Fuente: Hoy.es

CURSO ON-LINE “EN FAMILIA. CÓMO MEJORAR NUESTRAS RELACIONES”

La FAD, en colaboración con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, con el fin de dotar a las familias de instrumentos que faciliten su labor de prevención de conductas de riesgo, está desarrollando el CURSO ON-LINE “EN FAMILIA. CÓMO MEJORAR NUESTRAS RELACIONES”, como una experiencia pionera en la intervención familiar comunitaria.
El curso on-line “En Familia. Cómo mejorar nuestras relaciones”, ha sido diseñado para fortalecer el papel preventivo de los padres y madres en el ámbito familiar, desde el convencimiento de que se puede prevenir en el día a día, de forma sencilla y constante desde una edad muy temprana. Está dirigido a padres y madres con hijos de 0 a 18 años de edad, interesados en conocer o, en su caso, profundizar en las posibilidades de actuación preventiva.

Dado el carácter gratuito de la actividad y su gran nivel de aceptación, es conveniente confirmar su inscripción en el curso on-line, que comenzará el 20 de abril. Para poder atender su solicitud, en la dirección Web http://www.aulavirtualfad.org/enfamilia_IRPF1.htm encontrará una descripción pormenorizada del curso on-line.
Para cualquier información sobre el curso on-line, no duden en escribirnos un correo electrónico a consultas@fad.es.
Se informa también de la existencia del Servicio Integral de Orientación Familiar sobre Drogas, a través del teléfono 900 22 22 29. De manera gratuita y confidencial, ofrece asesoramiento personalizado sobre cómo prevenir y manejar adecuadamente situaciones y problemas que surjan en sus relaciones familiares, especialmente las relacionadas con posibles consumos de drogas por parte de algunos de sus miembros.

La ley alemana de control de la marihuana: control frente a prohibición


 La denominación Ley de Control de la Marihuana ( Cannabiskontrollgesetz) es un nombre elegido conscientemente por el grupo del Partido Verde en el Parlamento alemán, ya que con este proyecto de ley no se propone una liberación total de la marihuana, en un sentido hedonista libertario, ni su legalización completa. Tampoco se contempla una despenalización absoluta. En su lugar, el proyecto plantea un sistema de estricto control orientado a la salud y la prevención; en especial, para la protección de los niños y adolescentes. Dicho de manera más concisa, se trata de una prevención criminal aseguratoria y no de una continuación de la actual política criminal de prohibición. En favor de este planteamiento hay una serie de buenas razones expuestas por 122 catedráticos alemanes de Derecho penal en un manifiesto en el que demandan una evaluación de la eficiencia de la politica actual de prohibición penal, poniendo énfasis en los “costos” de una prohibición total: la exagerada criminalización de los consumidores, el aumento del mercado negro y el incremento de riesgos para la salud, ya que la calidad de la droga que se consume no puede ser controlada.
Ya en 1994 el Tribunal Constitucional alemán había calificado como desproporcionada la persecución penal de la tenencia de una pequeña cantidad de marihuana. Sin embargo, la decisión no condujo a ningún cambio en la ley sobre estupefacientes ( Betäubungsmittelgesetz), sino tan solo a una -muy variada- aplicación en el nivel de los Estados federados alemanes. Cultivo, posesión y pequeño comercio siguen siendo punibles, al igual que antes, de manera que estas conductas están sujetas a persecución de conformidad con el principio de obligatoriedad de la acción pública del Derecho procesal penal. Unos policías y fiscales demasiado rígidos se encargan del resto. Sin embargo, esta política compromete los recursos del sistema de justicia penal; recursos que serían mejor utilizados en otras áreas, como por ejemplo en la lucha contra la delincuencia organizada y el terrorismo.
La persecución penal también puede destruir vidas y crear con ello problemas adicionales, porque las personas afectadas viven en el seno de nuestra sociedad. Todo esto hace más que necesaria la evaluación exigida por los catedráticos en su manifiesto, pero -claro- ésta debe ser ejecutada de manera abierta al resultado.
Este proyecto de ley es un primer paso cauteloso hacia una nueva política de drogas. En esencia, el proyecto diferencia entre menores (niños y adolescentes), los cuales continúan sometidos al antiguo régimen (penal) de prohibición, y adultos que, bajo el nuevo régimen de control, pueden cultivar, poseer, comprar y consumir marihuana legalmente. La línea divisoria recorre, por un lado, el límite de edad de 18 años y, por otro lado, la pequeña cantidad. En la práctica, esto significa que cada adulto podría poseer y consumir hasta 30 gramos de marihuana, mientras que la prohibición (penal) sigue vigente para los menores. Esto implica que quien proporcione marihuana a niños o adolescentes puede estar sujeto a una pena de prisión de hasta tres años. En casos especialmente graves, como los que serían el suministro reiterado a un niño o la asociación para traficar, la pena privativa de la libertad puede ser elevada hasta un máximo de cinco años.
Esta parte penal del proyecto contrasta con el régimen de estricto control al acceso a la marihuana para adultos, el cual prevé asimismo multas en caso de incumplimiento de las múltiples reglas administrativas. La marihuana no puede ser vendida en supermercados o farmacias, sino solamente en tiendas especializadas, sujetas a una estricta supervisión. Así, solo personas “confiables” pueden manejar este tipo de comercio, de manera que los empleados de las tiendas deben estar especialmente capacitados.
Por otro lado, los productos derivados de la marihuana deben ir acompañados de numerosas advertencias. De manera general debe advertirse que el “consumo de marihuana” puede “llevar a la adicción y a otros problemas de salud” y que “niños y adolescentes” pueden “verse afectados por el consumo de marihuana en su desarrollo”. También se debe advertir expresamente sobre el impacto de la marihuana en la conducción de vehículos. A este respecto, el consumo está prohibido bajo imposición de multa, a partir de la introducción de un nuevo límite de tolerancia basado en los límites referentes al alcohol y en consonancia con los nuevos descubrimientos científicos. Asimismo, para protección del consumidor se establece que solamente se podrá comercializar marihuana pura. También se insiste en la necesidad de obstaculizar el aumento del consumo no solo a través de los mecanismos de control ya mencionados, sino en especial mediante una prohibición general de publicidad.
Además de todo lo anterior, los establecimientos especializados de venta deben cumplir con un concepto social estricto, necesariamente dirigido a la prevención de la adicción y la protección de los jóvenes, del mismo modo que deben “enfrentar el arriesgado consumo de marihuana”. Así, el proyecto se diferencia claramente de la práctica de algunos Estados de los Estados Unidos, donde se pone el acento en la rentabilidad de la comercialización de la marihuana. No obstante, el régimen de control estricto previsto en el proyecto de ley podría ir demasiado lejos si todos los controles hicieran imposible un comercio suficientemente rentable.
Con relación a esto último, surgen también cuestiones referentes al impuesto sugerido a la marihuana. Con este impuesto se debe mantener (de manera inducida) un precio elevado a la marihuana legal para así evitar el aumento del consumo. Los ingresos percibidos se deben reinvertir para financiar el fortalecimiento de la prevención. Pero, ¿cómo evitar el mercado negro existente si la marihuana legal es tan cara como la droga prohibida? Por supuesto que un régimen legal de marihuana saca a clientes del mercado negro, porque la droga se puede adquirir legalmente sin el riesgo que implica la persecución policial. Sin embargo, surgen dudas de que esto pueda efectivamente ocurrir sin que haya precios legales por debajo de los ilegales. La práctica de otros paises que legalizaron el consumo propio demuestra que un régimen de control estricto, tal como propone el proyecto bajo consideración, puede también evitar un aumento del consumo. El problema adicional es la efectiva implementación de las numerosas prohibiciones (penales): por ejemplo, la limitación de la cantidad mínima para adultos. Aquí la ley se enfrenta, como cualquier otra, con los límites de las normas prohibitivas en una sociedad liberal. En última instancia, todo dependerá de la implementación concreta y del trabajo de las autoridades competentes a nivel local.
Es propio de la naturaleza de la materia que una ley como ésta deba ser puesta en prueba. Por ello su evaluación independiente -según el proyecto, por primera vez a los cuatro años de su entrada en vigor- es imprescindible. Lo que con claridad sí sabemos es que necesitamos alternativas concretas a la actual política de prohibición que tiene costos demasiado elevados. En ese sentido, la Ley de Control de la Marihuana es una propuesta valiosa. Nuestros políticos deberían ocuparse de ella de forma imparcial y libre de prejuicios.

Fuente: El diario.es

Más alcohol y drogas


Un informe presentado el año pasado por CCOO establecía que el consumo de alcohol y drogas en el trabajo se ha incrementado en este periodo de crisis económica. Según el sindicato, una de cada diez personas trabajadoras tiene o va a tener problemas con el alcohol a lo largo de su vida y el 12,2% de los hombres y el 4,9% de las mujeres son bebedores de riesgo y el 5% de los varones y 2,3% de las mujeres bebedores de alto riesgo. El consumo de cannabis aumenta entre los jóvenes y el de los hipnosedantes entre mujeres sin empleo

Fuente: El periódico de Aragon

Preocupación por la banalización en el consumo de drogas

 El vicepresidente de Socidrogalcohol, Francisco Pascual, advirtió ayer de que «las adicciones no son exclusivamente un problema médico, ya que existen connotaciones sociales y psicológicas en el origen y consecuencias de esta enfermedad». El doctor Pascual defendió la necesidad de fijar la prevención como apuesta de futuro, una estrategia abordada durante el congreso que reúne estos días a 650 profesionales en Riojafórum con la celebración de cinco mesas redondas.

Por su parte, el subdirector general de la Delegación del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas, José Oñorbe, confesó su «preocupación por la subida del consumo de las drogas legales». En este sentido, alertó sobre los atracones de alcohol y la banalización del consumo de cannabis.

En el mismo sentido, el director general de Salud Pública de La Rioja, José Miguel Acitores, abogó por «adelantarnos al consumo de sustancias con diferentes campañas, también en edad escolar, y estrategias preventivas». «Sin olvidar a ningún sector de la población, el colectivo juvenil, de entre 13 y 25 años, es el eje prioritario en las políticas preventivas de Salud Pública», aseveró.

Fuente: La Rioja.com

Más multas por conducir bajo los efectos de drogas y alcohol

En 2014, la Dirección General de Tráfico (DGT) registró 8.995 sanciones por consumo de alcohol o drogas en carreteras de la Comunidad de Madrid frente a las 8.644 sanciones del año anterior, un 4,1% más, según datos facilitados por la Jefatura Provincial de Tráfico (dependiente de la DGT).

Se trata del único tipo de sanción con detracción de puntos que ha subido en términos interanuales, ya que el resto (exceso de velocidad, uso del cinturón, distracciones como el móvil) han experimentado descensos. “La subida se explica por la incorporación de los controles de droga. Tenemos asumido que alcohol y conducción son incompatibles, pero con otras drogas, como la marihuana, no pasa lo mismo”, dijeron desde la DGT.

Esta advertencia es compartida por la Asociación de Ayuda y Orientación a los Afectados por Accidentes de Tráfico. “Con el alcohol llevamos muchísimos años haciendo hincapié, y ahora la cosa ha cambiado un poco, ya se hacen muchos controles”, dice Ana Novella Reig, presidente de la asociación. Reig señala que ahora es el turno de concienciar sobre el peligro de las drogas al volante.

“Habría que hacer entender a los ciudadanos que la droga provoca el mismo peligro que la embriaguez”, señala.

Las sanciones por exceso de velocidad que suponen una detracción de puntos pasaron de las 54.380 de 2013 a los 51.399 de 2014 (un descenso del 5,5%). En lo que se ha notado más la concienciación de los conductores madrileños es en el uso del cinturón de seguridad. De las 12.086 sanciones por esta infracción registradas en 2013 se pasó a las 9.941 del año pasado (un descenso del 17,75%). Además, los madrileños usaron un 11,8% menos el móvil y otros elementos de distracción (como el GPS), pasando de 27.486 sanciones en 2013 a 24.238 sanciones en 2014. Más allá del descenso generalizado de las infracciones que conllevan detracción de puntos, se ha constatado una subida de las sanciones por infracciones menores.

Según Automovilistas Europeos Asociados (AEA), se ha sancionado más pero infracciones menos graves. En 2014, la DGT registró 478.938 sanciones en total, un incremento del 18,8% respecto a las 403.051 sanciones totales de 2013. Sin embargo, se registraron menos sanciones con pérdida de puntos: de las 102.596 de 2013 se pasó a las 94.573 de 2014 (un caída del 7,8%). En cuanto al porcentaje de sanciones graves (con pérdida de puntos) respecto al total, 2014 tuvo un comportamiento algo mejor que 2013. Mientras en 2013, el 25,5% de las sanciones entrañaban pérdida de puntos, en 2014 este porcentaje descendió al 19,7%.

Además de la DGT y la Asociación de Afectados por Accidentes, también desde asociaciones de conductores advirtieron de que las drogas se han convertido en una de las peores amenazas para la seguridad al volante. “Es de destacar cómo se ha avanzado en la concienciación sobre los efectos nocivos del consumo de alcohol para la seguridad en la carretera (…) pero estamos muy preocupados al ver cómo el consumo de drogas ha aumentado en la conducción, llegando al 30% el porcentaje de fallecidos en tráfico que habían tomado drogas en el rango de edad de 31 a 40 años”, dijeron desde el Real Automóvil Club de España (RACE). En el mismo sentido se manifestaron desde el AEA. “Todas las infracciones graves han bajado, lo cual es positivo, con excepción del alcohol y la droga, que es preocupante. A pesar de todas las campañas, esto no baja. se ha convertido en el principal problema”, señala Mario Arnaldo, de AEA.

Leer más, Fuente: 20 Minutos