Alertan que alcohol y drogas propician acosos sexuales en el ocio nocturno

Los abusos y el acoso sexual a las mujeres "no solo está exageradamente presente en el mundo de la noche, sino también fuertemente normalizado y a la vez invisibilizado" y en la mayoría de ocasiones el consumo de alcohol, en mayor parte, y de cocaína, en segundo lugar, son los detonantes.
Esta es una de las conclusiones de la primera fase del estudio "Noctámbul@s", que este jueves ha presentado en Barcelona la Fundación Salud y Comunidad (FSC) sobre la relación entre el consumo de drogas y los abusos sexuales en contextos de ocio nocturno. El estudio, financiado por el Plan Nacional Sobre Drogas del Ministerio de Sanidad y la colaboración de la Diputación de Barcelona, Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona, también concluye que la utilización del cuerpo de la mujer como reclamo de la industria del ocio facilita el acoso sexual y el abuso de "baja intensidad", paso previo imprescindible para un abuso de mayor gravedad. El alcohol en mayor parte, y la cocaína en segundo lugar, se visibilizan como las sustancias más presentes en situaciones de abuso sexual en contextos de ocio nocturno, dejando en segundo plano otras drogas, según el trabajo. Los autores del estudio señalan que "mientras que el consumo de alcohol y otras drogas coloca a la mujer en una situación de mayor vulnerabilidad, en el hombre puede facilitar una dificultad de control de los impulsos y, por lo tanto, ser un facilitador de la agresividad".
La primera fase cualitativa del estudio, en la que ha participado la profesora de la Universidad de Granada Nuria Romo, lo ha presentado hoy la FSC en un acto al que han asistido 183 profesionales de entidades que intervienen en este ámbito y de diferentes administraciones que colaboran en el proyecto. La Fundación Salud y Comunidad pretende con esta investigación "iniciar una línea estable de trabajo específica desde el análisis y la intervención preventiva que aspira a cambiar la mirada de los jóvenes, pero también la de los profesionales que intervienen tanto desde la industria del ocio, como desde la prevención/reducción de riesgos". La primera fase de la investigación ha constatado la necesidad de abordar esta cuestión "desde el trabajo en drogas en contextos de ocio" y ha hecho "un primer esbozo sobre cuáles serían las cuestiones imprescindibles que tener en cuenta para incidir e intervenir en el fenómeno".
Los investigadores han concluido que el abuso y/o el acoso sexual es uno de los principales riesgos de la noche y que no existe una droga específica para ejercer la sumisión química, es decir, una sustancia concreta que anule la voluntad de la persona. "Aun así -según el trabajo-, son varias las sustancias (más el alcohol y los tranquilizantes) las que pueden generar efectos que lleven a situaciones de abuso o agresión sexual". "Contra el eco mediático, no hemos encontrado ningún caso de utilización de escopolamina o 'burundanga", señala el estudio, que indica que pub y discotecas concentran la mayoría de situaciones de acoso sexual y abusos de "baja intensidad", pero son en los espacios públicos y los pisos privados donde, a pesar de su inferior frecuencia, se dan las situaciones de abusos sexuales más graves.

Además, cuanto más avanza la noche más situaciones de abuso se registran y, en muchas ocasiones, estas agresiones vienen de personas de confianza o del entorno de la víctima. Por eso, las propuestas que plantean "Noctambul@s" quiere cambiar el foco de acción y dirigirlo no solo hacia el posible agresor, sino también hacia todos aquellos agentes que forman parte de la noche: personal de seguridad, camareros, personal sanitario y entidades y ONGs que intervienen en espacios de ocio nocturno.

Fuente: El periódico

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