El "predictor" de las drogas


Funciona como el test de embarazo y tiene una fiabilidad del 99 por ciento. Utiliza sustancias extraídas de ovejas que reaccionan ante la presencia de los principales estupefacientes. El Drug Test 5000, un sistema de la empresa alemana Dräger y que ya lleva tiempo empleándose en Europa y Estados Unidos, será en poco tiempo un aparato muy conocido por los conductores asturianos. Será el que se utilice, por ejemplo, en la campaña de control de drogas que Tráfico llevará a cabo en las carreteras de la región a partir de mañana, lunes, y durante una semana. Los agentes están aprendiendo a utilizarlo y la asociación Unión de Guardias Civiles organizó esta semana, con la Asociación de Criminólogos, la Delegación del Gobierno y la propia empresa Dräger, una jornada para familiarizarles con el aparato, cuyo manejo es de lo más sencillo.
Desarrollar este test de drogas ha supuesto la friolera de quince años, abandonar un proyecto anterior y empezar de cero hasta dar con la solución adecuada, según explica José Luis Fernández, responsable de Grandes Ventas de Dräger en España. Su principal peculiaridad es que sólo detecta los tóxicos consumidos en las seis horas previas, lo que reduce de forma importante la posibilidad de falsos positivos.
El aparato cuenta con unas "tiras inmunológicas" en las que se impregnan sueros biológicos obtenidos de ovejas, según explica José Luis Fernández, que reaccionan ante los seis grupos más habituales de drogas: la cocaína, los opiáceos (heroína y metadona, principalmente), las benzodiacepinas, las anfetaminas, metanfetaminas, ketamina y el THC, principio activo del hachís y la marihuana, "que es la droga más difícil de medir". "Funciona como un 'predictor' de embarazo", indica Fernández. "El concepto que aplica no es nuevo, pero ha costado mucho dar con las sustancias que reaccionan ante la presencia de los estupefacientes", asegura.
Un conductor al que se seleccione para ser sometido a control tendrá que realizar, en primer lugar, una prueba de alcoholemia y, a continuación, la de drogas. Los agentes toman una muestra de la saliva del conductor, por medio de un algodón unido a un soporte que se introduce en la boca. El soporte se introduce en el interior del aparato, se cierra y se realiza el análisis, que tiene el carácter de indiciario. Esto es, no sirve para sostener una acusación o imponer una sanción administrativa. Se precisa una segunda prueba, que deber ser realizada en laboratorio. Los agentes deben tomar una segunda muestra de saliva, la precintan y la remiten al correspondiente servicio, manteniendo en todo momento la cadena de custodia. Será el resultado de esta segunda prueba la que determine la apertura de diligencias por conducción bajo los efectos de las drogas. El conductor que considere que su prueba ha sido un falso positivo puede exigir realizar un análisis de sangre para demostrarlo. En caso de que el positivo se mantenga, deberá pagar el coste de esta prueba médica. Porque hay una posibilidad entre cien de que haya falsos positivos, y, por contra, falsos negativos, según señala José Luis Fernández.
En el caso de la cocaína, el test detecta entre 20 y 50 nanogramos por mililitro de saliva, que son los cortes que se han establecido para determinar como consumo reciente. En el caso del THC, los cortes son aún menores, entre 5 y 20 nanogramos, lo que da idea de la sensibilidad del aparato. La sola presencia de estas drogas es suficiente para incurrir en un delito, según la ley. Las penas son de prisión de tres a seis meses, o bien multa de seis a doce meses, o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, así como la privación del derecho a conducir desde uno hasta cuatro años. La negativa a realizar la prueba de drogas supone la apertura de diligencias por un delito que lleva aparejadas penas de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

 Las pruebas de drogas se realizarán también a aquellos conductores que hayan sido sorprendidos realizando una infracción o se hayan visto involucrados en accidentes de tráfico. Y también los peatones implicados en algún percance de tráfico. Cualquier cosa con tal de concienciar a los ciudadanos de la necesidad de evitar el consumo de drogas al volante. Y es que cuatro de cada diez fallecidos en accidente el año pasado habían consumido algún tipo de droga.

Fuente: La Nueva España

0 comentaris:

Publicar un comentario

No serán publicados aquellos comentarios que resulten ofensivos.