Los pediatras alertan de intoxicaciones de bebés por drogas y psicofármacos

Los pediatras salmantinos han dado la voz de alarma ante la aparición de casos de bebés que presentaban cuadros de intoxicaciones por el consumo accidental de drogas. El Hospital atendió durante el último año dos casos: uno de ellos por cocaína inhalada y otro por una intoxicación de una droga que no se logró identificar, aunque se cree que pudiera ser metadona.
Estos casos cuentan con muy pocos precedentes en el Hospital, según confirmó el coordinador salmantino de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas, Javier López Ávila que señala que suelen producirse por "fiestas o descuidos en casas de los padres". En el caso de la cocaína inhalada se produce al entrar el bebé en contacto con el humo; o al probar directamente la sustancia derramada. "Deben tomarse las medidas adecuadas de prevención para evitar estos casos", señaló López Ávila.

A pesar de lo llamativo de estos casos, siguen siendo una minoría en comparación con los entre veinte y treinta casos que se producen anualmente, dentro de la media nacional, generalmente producidos por intoxicaciones por el consumo accidental de productos del hogar (lejía y lavavajillas) y por fármacos. En esta categoría, los pediatras alertan que se ha producido un cambio de tendencia en los últimos tiempos. Si hace cinco años, lo habitual era que las intoxicaciones se produjeran por el consumo accidental de anticatarrales o paracetamol, en la actualidad lo más común es que se produzca por bendodiazepinas (sedantes) y psicofármacos que se encuentran en las casas sin el recipiente adecuado. "En la mayoría de los casos son no intencionales con niños menores de cuatro años que pescan un bote y se comen una o dos pastillas", detalla el especialista salmantino. Para ello, apela a que los fármacos se mantengan en el envase original y no se utilicen recipientes para guardarlos.
En el último campo donde se ha notado un repunte ha sido en los adolescentes (12-13 años) por el consumo de alcohol excesivo por un uso recreacional. A diferencia de hace más de una década donde se optaba de forma mayoritaria por los lavados gástricos, ahora lo más habitual es un tratamiento de soporte con suero y glucosa.

Fuente: La Gaceta de Salamanca

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