Una economista analiza la eficiencia del mercado de la droga en la Deep Web


Sólo vemos la punta del iceberg. Debajo de esa red de redes visible que todos los días visitamos con nuestros navegadores normales, en nuestros ordenadores normales, y con nuestros móviles normales, está una red mucho más profunda, más oscura y más misteriosa.

Es la Deep Web, y hace ya tiempo que se ha convertido en el recurso de quienes quieren proteger su anonimato por encima de todo. Eso, unido a la prominencia de la moneda bitcoin ha hecho que el tráfico de drogas haya sufrido una transformación. Una que una economista acaba de intentar analizar.

Allison Schrager escribe en Quartz la historia de cómo conoció a un traficante al que el descubrimiento de la Deep Web y el uso de la moneda bitcoin le había abierto todo un mundo de posibilidades. El ejemplo que todos tenemos en mente es el de Silk Road, ese mercado alternativo que acabó siendo cerrado tras las investigaciones de las agencias de inteligencia de EE.UU.

Por supuesto, no sería el último en aprovechar esas nuevas herramientas: otros muchos aprovecharon dichas alternativas para ofrecer un catálogo de productos que de otro modo serían mucho más complejos de conseguir.

En su investigación esta economista explica cómo el navegador Tor es referente absoluto a la hora de adentrarse en una web que comienza a haber una sorprendente organización de productos de lo más curiosos.

El proceso de compra es relativamente sencillo y está relativamente protegido de curiosos gracias a la criptomoneda virtual, pero los problemas aparecen cuando hay que llevar la mercancía. Ahí, explicaba uno de los que se encargan de transportar la droga -por ejemplo- hay todo un proceso de elección del punto de envío -una casa en la que no viva nadie, pero que no sea propiedad de un banco- y su vigilancia

Lo curioso del caso es que la economista afirma que "como muchos bienes ilegales, el mercado de las drogas no funciona de forma eficiente. Hay grandes disparidades entre los precios, y un gramo en UK cuesta 63 dólares, mientras que en Suecia cuesta 130 dólares". La causa: la asimetría de la información, algo que la Deep Web (a la que también llama Dark Web) sí ofrece a través de calificaciones de productos y vendedores.

Esta experta cree que estas transacciones segmentarán el mercado, algo similar a lo que ocurrió con la prostitución. A través de Internet muchas prostitutas ya no trabajaban para otros, sino que se montaban sus propios negocios online. Aún así el mercado está en plena ebullición, y todo apunta a que incluso "cualquier yonki podría acabar usando la web, y tu vecino podría ser el responsable de un cárter de la droga cualquier día".

Fuente: Xataka


Automovilistas Europeos Asociados (AEA) apoyan una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que avala la exigencia de certificados médicos a conductores condenados por consumo de alcohol o drogas que acrediten "estar limpios" durante un año.

La asociación de conductores se hace eco del caso de una conductora austríaca que fue multada cerca de la frontera alemana con 590,80 euros y la suspensión de su permiso de conducir durante un mes por circular bajo la influencia del cannabis.

Las autoridades alemanas también le informaron de que para volver a conducir por Alemania tenía que aportar un informe médico psicológico que acreditara que durante al menos un año se había abstenido de consumir cualquier tipo de estupefaciente, explica la asociación en una nota de prensa.

Como su permiso estaba expedido en Austria y las autoridades de tráfico de su país sí la consideraban apta para conducir, la conductora recurrió ante un tribunal alemán, el cual elevó la cuestión ante el Tribunal de Justicia de la UE para que determinara si la exigencia germana es contraria a la normativa europea.

La legislación comunitaria obliga al reconocimiento recíproco de los permisos de conducir expedidos en cualquier país miembro.

El Tribunal de Justicia de la UE ha dictado una sentencia que avala la decisión de Alemania de no reconocer la validez de un permiso expedido en otro país miembro a aquellos conductores condenados por circular bajo la influencia de las drogas en tanto no acrediten mediante un informe médico que "están limpios de sustancias estupefacientes".

Lo único que exige el tribunal europeo es que la medida tenga un plazo de caducidad determinado (en el caso de Alemania es de cinco años).

Para AEA esta sentencia abre la puerta a que otros países de la Unión Europea puedan seguir el ejemplo de Alemania que, además de sancionar a los conductores ebrios o drogados, exige certificados médicos que acrediten no haber consumido alcohol o drogas durante un periodo determinado de tiempo para recuperar el derecho a conducir.

Asimismo, ha recordado que el actual Reglamento General de Conductores español contempla la posibilidad de exigir dictámenes de psiquiatras o psicólogos que acrediten periodos demostrados de abstinencia a aquellos conductores con antecedentes de dependencia o abuso al alcohol o a las drogas.

Según AEA, si España decidiera imitar a Alemania, los cerca de 50.000 conductores que cada año son condenados por conducir bajo la influencia de alcohol o drogas tendrían que someterse a revisiones medicas o programas de deshabituación para acreditar que "están limpios de sustancias" si quisieran recuperar su derecho a conducir

Fuente: El Mundo

Drogas: el tiro por la culata


La oferta y la demanda: menos precio cuando hay mayor oferta; y al revés cuando la oferta disminuye. Las incautaciones de drogas ilícitas en la mayor parte de países aumentaron significativamente a lo largo de los últimos años con lo que teóricamente debería haber disminuido la oferta. Simultáneamente, los precios de las mismas drogas, en lugar de subir, bajaron. Una clara indicación de políticas que no funcionan, ya que no cumplen su propósito declarado de disminuir la producción y comercio de drogas ilícitas.
Duras penas, a la vez, se establecen en las leyes penales en varios países no sólo para grandes narcotraficantes sino para microcomercializadores y hasta para consumidores. La pena de muerte es una de las sanciones previstas en algunos países. Esta sanción desproporcionada para los delitos de drogas, se ha extendido en los últimos 30 años mientras la tendencia general en el mundo es la eliminación de la pena de muerte. Así, si en 1979 apenas 10 países tenían establecida la pena capital para delitos de drogas, 20 años después el número de países se ha triplicado, llegando a 36 actualmente.

En las zonas y países en los que esa desproporcionada sanción se ha aplicado más generosamente, en poco o nada ha contribuido a impedir —o siquiera a disminuir drásticamente— el tráfico y oferta de drogas ilícitas. Así, en Irán, por ejemplo, mientras más de 300 ejecuciones se llevan a cabo anualmente por estos delitos, las incautaciones de heroína siguen siendo de casi 30 toneladas anuales mientras el país no deja —ni dejará— de ser el gran espacio de tránsito de la heroína producida en su vecino, Afganistán.

Pero no sólo eso: las estrategias sobrecriminalizadoras no sólo no consiguen su objetivo declarado sino que tienen serias repercusiones en la salud pública, especialmente, en la propagación incontrolada del HIV/SIDA. Gracias a esfuerzos serios y sostenidos en los últimos años, se han conseguido logros importantes a nivel mundial reduciendo en más del 30% la propagación del HIV/SIDA en los últimos 10 años.

En Rusia se marcha aceleradamente en dirección contraria por las políticas sobrecriminalizadoras sobre adictos a drogas inyectables. Al tratarlos como delincuentes —y no como enfermos— empujándolos al uso de jeringas contaminadas y a la marginalidad, esto tiene terribles efectos en la salud pública, en un país en el que hay más de dos millones de adictos a drogas inyectables. La falta de respuestas en el ámbito de la salud pública y la persecución penal a consumidores ha llevado a un aumento de más del 10% anual en el número de infectados con el HIV/SIDA en Rusia. Resultado: la mayor cantidad de adictos seropositivos en el mundo vive en Rusia (21% del total).

En otros países se ha seguido una ruta distinta siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre tratamiento a los adictos incorporando la disponibilidad de metadona y de jeringas limpias. Suiza, país pionero en programas de “agujas limpias”, tiene, por ejemplo, el HIV/SIDA bajo control. En otros países, como EE UU, China y Ucrania, programas de esta naturaleza ya se están convirtiendo en cruciales para prevenir su expansión.

Cuando la respuesta a la producción, tráfico y consumo de drogas ilícitas se concentra en lo penal y la sobrecriminalización, sale el tiro por la culata: no se impide ni frena seriamente la producción y tráfico de drogas ilícitas. Pese a que esto está demostrado, no hay una corriente mundial para la revisión de estas políticas que han generado un inoperante camino empedrado de sobrecriminalización. La revisión de políticas es urgente y debería orientar las propuestas que se debatan en abril del próximo año en la asamblea extraordinaria de la ONU sobre drogas que no debería convertirse en un espacio más de desperdiciada retórica.

Fuente: El País